Del Holoceno al Antropoceno, de la Sexta Extinción a la Primera Exterminación

La Comisión Internacional de Estratigrafía (unos señores que discuten de rocas) tiene sobre su mesa un curioso reto. Deben determinar si vivimos ya en una nueva época geológica: el Antropoceno. La capacidad del hombre para modificar su entorno geofísico ha llevado a plantearse este curioso dilema científico. Por primera vez un período geológico podría venir determinado por la actuación de una especie biológica. Tal vez deberíamos aprovechar también el momento para dejar de hablar de la Sexta Extinción y hablar de la Primera Exterminación.

Del Holoceno al Antropoceno

Geológicamente hablando vivimos desde hace 11.800 años en la época del Holoceno, período Cuaternario, era Cenozoica, la más reciente de la historia planetaria. Muchos científicos, sin embargo, han puesto ya sobre la mesa la necesidad de definir una nueva época mucho más reciente: el Antropoceno. La época que tiene como protagonista al hombre y su capacidad de modificar su propio entorno geofísico. Somos la primera especie biológica en conseguirlo. Tiene su mérito y ponerle nombre a la época geológica sería el colofón.

Modificamos cauces de ríos, cambiamos la química de los mares, alteramos el clima, provocamos la regresión de los hielos, modificamos la naturaleza de los suelos, deforestamos selvas, desertificamos praderas… Y así podríamos seguir añadiendo ejemplos de nuestro devenir por la superficie de este pequeño planeta. Todo un logro para una especie con un recorrido relativamente corto a escala geológica. Podría parecer que eso de ponerle nuestro nombre a la época geológica es algo parecido a un merecido premio.

Sin embargo tras ese supuesto ‘reconocimiento’ nominal se esconde una verdad ineludible. Nuestra capacidad de alterar el entorno no ha ido en paralelo a nuestra necesidad o voluntad para preservarlo. Hasta fechas muy recientes nuestra relación con el entorno ha sido más parecida a un expolio que a un aprovechamiento. Y así hemos llegado al punto en que nos encontramos. Al borde de una crisis de dimensiones aún imprevisibles. Con un proceso de cambio climático a escala planetaria incontestable (salvo por los más ‘trumpistas’) y una crisis de la biodiversidad que nos aboca a un futuro descorazonador.

 

Del Antropoceno a la Sexta Extinción

Hace tiempo ya que la ciencia equiparó esta crisis de la biodiversidad al nivel de extinción masiva, la sexta de la historia planetaria. La evolución lleva implícita la constante aparición y desaparición de especies. Es un proceso natural que tiene su propio ritmo. Cuando este ritmo se acelera y se concentra en un corto espacio de tiempo hablamos de un evento de extinción masiva. Muchas más especies de lo habitual desaparecen en un espacio temporal mucho más corto de lo normal. Algún factor perturba la biodiversidad y genera ese proceso. Las causas siempre habían sido factores geofísicos: vulcanismo, impactos meteoríticos, glaciaciones, anoxias…

Pero ‘la sexta’ es diferente. El ritmo de pérdida de especies y de biodiversidad nos certifica que estamos ante un evento de extinción masiva. Y tras él estamos nosotros, los seres humanos. No hay ningún asomo de duda que esa extraordinaria capacidad para modificarlo todo también está detrás de este proceso de extinción. El Antropoceno no sólo es el momento en que el protagonismo del ser humano interfiere en el entorno geofísico que le rodea. También es el momento en que distorsiona el entorno biológico planetario y lo pone, en muchos casos, contra las cuerdas. Es un magnífico ejemplo de oferta 2×1. Nos cargamos el planeta y a sus habitantes, y para celebrarlo le ponemos nuestro nombre a la época (perdón por la ironía, el tema es muy serio).

 

‘Las especies son como ladrillos en la construcción de un edificio.
Podemos perder una o dos docenas de ladrillos sin que la casa se tambalee.
Pero si desaparece el 20% de las especies, la estructura entera se desestabiliza y se derrumba.
Así funciona un ecosistema’ (Donald Falk, ecólogo)

 

De la Sexta Extinción a la Primera Exterminación

(Alerta de spoiler -> el siguiente párrafo es políticamente incorrecto y contiene escenas que pueden herir su sensibilidad) ♦♦

Caso 1/a. La medicina tradicional china descubre que las muelas de los massai (maravillosa etnia que vive en Kenia y Tanzania) curan el resfriado. De forma sibilina pero sistemática todos los massais acaban siendo abatidos y desaparecen. Hablaríamos de exterminio étnico.
Caso 1/b. Le pasa lo mismo a los rinocerontes. Es una extinción.

Caso 2/a. Los simpáticos habitantes de Java viven en su ancestral isla tan ricamente. Alguien descubre que tu territorio es ideal para cultivar aceite de palma (o cualquier otra cosa que se les ocurra). De forma sibilina pero sistemática todos los javaneses acaban siendo abatidos y desaparecen. Hablaríamos de exterminio humano.
Caso 2/b. Le pasa lo mismo a los orangutanes de Java. Es una extinción.

Caso 3/a. Los metódicos japoneses están muy interesados en conocer la fisiología de los esquimales para entender mejor su resistencia al frío. Los cazan con fines ‘científicos’ hasta que, sibilina pero sistemáticamente todos los esquimales acaban por desaparecer. Hablaríamos de exterminio.
Caso 3/b. Le pasa lo mismo a algunas especies de ballenas. Es una extinción.

Pero bueno, ¡algo raro está pasando aquí!

Del uso del lenguaje

Permítanme ahora una licencia interpretativa. Algo se extingue cuando llega a su fin, de forma natural o no natural, pero sin ánimo destructivo. Se extingue una vida, o un incendio, o una relación comercial (mejor o peor, pero sin ‘sangre’). Cuando ‘extingo’ algo de forma premeditada, alevosa, violenta, sin importarme el destino final, sabiendo que eso comporta si o si la desaparición de un ser o una especie, lo que hago es exterminar. Hablemos con claridad. Nuestra sociedad planetaria es la responsable del actual exterminio de una parte importante de la biodiversidad. En algunos casos de forma activa. En otras de forma pasiva. E incluso en muchos casos por pura inopia. Todos jugamos un papel en este proceso.

Diezmar a los rinocerontes por su marfil, a los orangutanes por su territorio o a las ballenas por su aceite es exterminar. Sin más. Y este proceso, que se da en todos los ecosistemas y con innumerables especies, se llama exterminio. Bienvenidos al Primer Exterminio Global de la historia planetaria (antes llamado Sexta Extinción).

Dulcificar el lenguaje no cambia el fondo de la cuestión.

Postdata

Mis disculpas si alguien se ha sentido interpelado u ofendido (chinos, japoneses, massais o esquimales). En el fondo lo importante de todo lo que les he explicado no son las palabras. Antropoceno, Holoceno, Sexta Extinción, Primera Exterminación. Da lo mismo cómo queramos llamerles. Lo importante es saber que como especie hemos llegado a donde nunca otra llegó. Y eso conlleva también unas responsabilidades. Muy altas.

Los cazadores de hace 10.000 años cazaban mamuts para sobrevivir. Y acabaron con ellos sin ser conscientes ni de que lo hacían ni de lo que significaba eso. Nosotros sí somos plenamente conscientes de lo que significa acabar con el mundo que nos rodea. Y esa es nuestra máxima responsabilidad. Que no ocurra. Nuestro propio futuro depende de ello.

1 comentario en “Del Holoceno al Antropoceno, de la Sexta Extinción a la Primera Exterminación”

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