Diciembre de estrenos: ‘COP25’ y ‘Star Wars’

Los fans de la ciencia ficción tenemos este mes de diciembre dos grandes citas. La ‘COP25’ (Conferencia sobre el Cambio Climático) se estrena hoy  en Madrid. ‘Star Wars. El ascenso de Skywalker’ llegará el día 19 a todo el mundo. Me gustaría decirles que espero mucho de ambas. Lamentablemente, y no saben cómo me gustaría equivocarme, creo que la primera me decepcionará y la segunda apenas servirá para cerrar un arco argumental que dura ya 42 años.

1970s: bendita ignorancia

A mediados de los años 70 la preocupación social por el cambio climático era apenas inexistente. Inmersos en plena era industrial, la crisis de verdad era ‘la del petróleo’ (esa sí nos ponía los pelos de punta). Solo en ámbitos académicos se manejaban ya cifras y estudios que empezaban a dejar claro que algo serio pasaba con el clima planetario. Ni tan sólo los ecologistas parecían estar por la labor. La energía nuclear era la ‘bestia negra’ del momento. Por no saber, apenas nadie había oído hablar aún de algo llamado la ‘capa de ozono’ (para los de letras, es la zona de la estratosfera terrestre que nos protege de la radiación solar ‘mala’ y nos permite ponernos morenos en vez de acabar como salchichas en una parrilla).

En 1977 llegaba a los cines una verdadera revolución cinematográfica. Nacía el universo Star Wars. Naves estelares. Mundos de ensueño. Robots parlantes. Alienígenas entrañables. El final del concepto ‘buenos’ y ‘malos’. Ahora eras del lado de la luz o del lado oscuro (y ojo, este último era incluso atractivo). Qué ingenuos e ignorantes éramos muchos.

1990s: el Lado Oscuro nos acecha

El final de la década de los 90 nos trae un escenario nuevo. El mundo ha cambiado. La política de bloques tradicional se ha difuminado y parece abrirse paso una visión más global del planeta (eso de la ‘globalización’ que afecta a tantas cosas). La ‘crisis’ de la capa de ozono ha hecho calar entre la sociedad el peligro de nuestra interacción con el planeta. La cumbre del clima de Kyoto (1997) establece unos primeros acuerdos globales para controlar las emisiones a la atmósfera. La ciencia tiene ya la certeza absoluta de que vamos por mal camino y hay que actuar deprisa. La política, como siempre, recoge el testigo pero a su paso. Las próximas elecciones pesan más que las próximas generaciones, y ya sabemos lo que eso conlleva.

Cerrando el siglo, poco después de Kyoto, la saga ‘Star Wars’ arranca su segundo ciclo (nueva trilogía). Junto a Anakin Skywalker recorremos el camino que lleva de la luz a la oscuridad. La ambición, la codicia, el control, el poder todo lo oscurece, todo lo corrompe, todo lo paraliza. Vaya, eso me suena mucho ¿no?

2010s: el bucle contraataca

Hoy arranca la COP25 y solo me invaden las incertidumbres. ¿Para qué una cumbre cada año? ¿Para qué fijar compromisos que luego nadie (o pocos) cumplen? ¿Para qué tanta pompa para un problema que es de decisiones políticas valientes y no de foros mediáticos glamurosos? ¿Para qué gastar millones en reuniones cuando luego no hay dinero para aplicar las medidas que se adoptan? ¿Vivimos en un bucle?

Afrontar la crisis climática (hay que llamarla así ahora para que parezca que nos la tomamos más en serio que antes) no va de reuniones. Va de dar un golpe de puño sobre la mesa. Va de decisiones valientes. Va de actuaciones drásticas. Va de corregir muchas cosas y de abandonar muchas otras (pese a quien pese). Y también de buscar nuevas formas de hacer las cosas (seamos optimistas, de eso los humanos sabemos mucho). Podemos hacerlo mucho mejor que hasta ahora, sin duda. Y es un problema global de todo el planeta y de todos sus habitantes. La responsabilidad es de todos. Porque hasta ahora vamos mal. Ya no es tiempo de dudar y discutir, sino de actuar. Lo dicen cientos de estudios y miles de científicos de todas las disciplinas.

‘El ascenso de Skywalker’ promete cerrar una aventura de cuatro décadas. La saga es para algunos casi un compañero de viajes vital. Casi medio siglo de lucha entre la luz y la oscuridad llegan a su fin (ya veremos que decide Mr.Disney). Lo cierto es que a estas alturas ya no espero grandes sorpresas. Más espectacularidad tal vez (hay que superarse en eso siempre). Más luces, más ruido, guiones recauchutados, las mismas historias restauradas, promesas de un futuro mejor… vaya, ahora no sé si estaba hablando de la COP25 o de Star Wars. Es lo que tiene que te mezclen grandes películas en tan poco tiempo.  

Postdata maliciosa

Si alguien es capaz de darme una buena razón de que esta cumbre se celebre en Madrid le estaré enormemente agradecido. Una cumbre organizada en apenas un mes. Asumida por un gobierno en funciones a las puertas de unas elecciones. En un país en el furgón de cola del cumplimiento de sus compromisos climáticos. Donde llevamos años penalizando las energías alternativas en beneficio de los holdings energéticos tradicionales. Donde el mensaje es ‘cambie su coche por uno ecológico’ (a precios no asumibles para el ciudadano) en vez de ‘abandone su vehículo porque le voy a ofrecer una movilidad pública a un precio y con una calidad imbatibles’. Cielos, ahora me doy cuenta que he caído en el Lado Oscuro.  

2 comentarios en “Diciembre de estrenos: ‘COP25’ y ‘Star Wars’”

  1. ¡Bravo! Muy fan de tí y de tu articulo. Me ha sorprendido mucho el juego que haces con la Guerra de las Galaxias y la Cumbre climática. Has sido capaz de sacarme una sonrisa transmitiendo algo muy serio y sacando los colores de la inacción y el postureo político internacional. O se actúa ya y de forma clara por todos, ciudadanos y dirigentes, o se nos acaba el mundo para vivir las personas. Porque el mundo seguirá existiendo sin la especie humana.

    • Lamentablemente hay aún una gran dosis de incredulidad con este tema. Y por otra parte mucha gente se apunta al carro por un ‘romanticismo ecológico’ (muy loable) que busca ‘salvar’ al planeta. Pero la realidad es más simple. El planeta seguirá existiendo hagamos lo que hagamos (ver mi artículo https://www.cienciaconletras.com/no-estamos-destruyendo-el-planeta-y-no-es-negacionismo/ ). El drama es que somos nosotros y nuestro modus vivendi actual el que se va al garete (y de paso se lleva medio ecosistema planetario por delante). Y cuando eso llegue y no tenga remedio, entonces todos nos lamentaremos de lo que podíamos hacer y no hicimos. C*ñ* he sonado muy catastrofista jajaja

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