La última gran manada de elefantes o cómo estamos haciendo pequeña la biodiversidad

La inusual imagen que encabeza este texto es dolorosamente hermosa. Inusual porque se trata de la mayor concentración de elefantes que subsiste en el mundo. La integran unos 650 individuos que, pese a formar parte de varias manadas, conforman una única comunidad en el parque nacional de Zakouma (Chad). Dolorosa porque nos retrotrae a un pasado no demasiado lejano donde esta imagen podía ser habitual en muchos lugares de África. Se calcula que en apenas un siglo se ha perdido más del 90% de la población de elefantes del mundo. Nuestro mundo se vuelve cada vez más pequeño.

Hace apenas unas decenas de miles de años decenas de especies de proboscídeos (el orden al que pertenecen los elefantes) poblaban el planeta: mamuts, mastodontes, estegodontes. Desde las tundras árticas a las cálidas sabanas de casi todos los continentes. Los cambios climáticos y, sobre todo, la presión humana acabaron con prácticamente todos ellos. Solo tres únicas especies (dos de elefantes africanos y una asiática) consiguieron llegar a nuestros días. Y de mantenerse el actual ritmo, tal vez en unas decenas o cientos de años todos formarán parte del álbum de recuerdos del planeta.

Los números (estimados) de la vergüenza

Hablar de números a la hora de contar animales nunca es fácil. Siempre hay un margen de error que debe tenerse en consideración. Hablaremos pues, en algunos casos, de números estimados, lo cual al final no desvirtúa ni oculta la magnitud de la tragedia que estamos contando. Hoy no les voy a ‘contar’ muchas cosas, prefiero que simplemente nos pongamos a ‘contar’ juntos:

  • Se estima que a principios del siglo XX la población de elefantes en África rondaría los 4 millones de individuos
  • Hacia 1970 su número se había reducido hasta el millón de ejemplares y a unos 600.000 individuos en 1990
  • La fundación Vulcan (del millonario Paul Allen) realizó un detallado censo que estableció que en 2007 quedaban 496.000 elefantes en África y apenas 352.000 en 2014
  • La pérdida en apenas 7 años se cifraba en 144.000 individuos (más del 30% de la población original)
  • A fecha de hoy se calcula que desaparecen unos 100 elefantes al día, más de 30.000 al año (de mantenerse el ritmo de un 8% de descenso anual el umbral de vida de la especie sería de apenas pocas décadas)
  • En el caso del elefante asiático la estimación habla de unos 50.000 ejemplares en libertad y otros 15.000 en cautividad

La supervivencia de este emblemático ser de la fauna salvaje está más que en entredicho. Y el hombre es el único responsable de ello. El despiadado mercado del marfil, alimentado por la pura codicia, es la causa última de la situación del elefante africano. No valen aquí ni justificaciones ecológicas, ambientales o climáticas: 96 elefantes cazados al día, esa es la estimación.

Ni siquiera la teórica protección que ofrecen los santuarios y parques nacionales consigue eludir el poder de las mafias del marfil. Matanzas masivas en áreas protegidas de Camerún (2012), Chad (2006, 2013) o Botswana (2018), con docenas o cientos de ejemplares masacrados en cada una de ellas, son solo la cara más visible o mediática de este drama ecológico.

Resultados del gran censo de elefantes realizado por la fundación Vulcan
(2007-2014)

Empequeñecer la biodiversidad

Hablar de hacer pequeño algo es hablar de reducir su tamaño. La biodiversidad planetaria es tan rica y tiene tantas dimensiones que hablar de empequeñecerla nos permite también abrir varias líneas de atención.

Número. Tal vez sea la más obvia y evidente. La conocida como Sexta Extinción (yo prefiero llamarla Primera Exterminación) está menguando a pasos agigantados el número de especies y de ejemplares de muchas de ellas. El informe 2015 de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica, sobre un total de 77.000 especies estudiadas, a un 15% de ellas como vulnerables, a un 9% como amenazadas, otro 6% como críticamente amenazadas y casi un 2% completamente extinguidas o extintas en libertad. Dicho de otro modo, una de cada tres especies analizadas está en riesgo.

Distribución. Otro factor evidente. Los humanos somos la mayor especie invasora del planeta. Nuestra forma de vida nos ha llevado a poblar casi todos los rincones del planeta. Y lo hemos hecho a costa de reducir los hábitats del resto de especies. La urbanización, la agricultura extensiva, las infraestructuras de comunicación. Se calcula que apenas el 10% de los bosques y áreas vegetales del mundo permanecen intactas. Las especies tienen cada vez menos espacio donde vivir. Muchas de ellas se ven abocadas a convivir con nosotros, y no todas van a poder adaptarse a ello.

Variedad. Más sutil pero no menos trascendente. El fenómeno de la globalización no solo se mueve en el ámbito de la cultura, de la economía o de la sociedad (todos ellos factores muy antropológicos). También en el de la biodiversidad planetaria: la agricultura globalizada, el creciente número de especies invasoras favorecidas por nuestras redes de transporte o la propia capacidad de algunas especies para adaptarse a nosotros. Cada vez encontramos las mismas especies en muchos lugares, en detrimento de especies locales que no nos aportan, no nos interesan o no son capaces de adaptarse (Ref 1).

Tamaño. Hablando de elefantes parecía inevitable. Si echamos la vista atrás (al pasado me refiero) es fácil comprobar, por los fósiles encontrados, que nuestros ancestros se encontraron con una fauna de mayor envergadura que la actual. Los últimos 125.000 años han visto una progresiva desaparición de los animales de mayor tamaño. Un solo ejemplo: el peso medio de un mamífero americano hace 20.000 años era de unos 100kg; hoy día es de apenas 7,5kg. Animales más grandes supone mayores espacios vitales y mayores cantidades de alimento. Y eso, como hemos visto arriba, no encaja con un planeta ‘humanizado’ (Ref 2).

Visto lo visto vamos a tener que ponernos manos a la obra ya mismo. Vamos tarde, para ser sinceros. O lo hacemos o nos vemos abocados a un planeta con menos especies, con poblaciones reducidas, en espacios más limitados y con menor variedad. Un triste futuro para un planeta tan hermoso. Aunque siempre nos quedarán los campos de trigo y las granjas de vacas.

Referencias

(1) Tim Newbold ,Lawrence N. Hudson,Sara Contu,Samantha L. L. Hill,Jan Beck,Yunhui Liu,Carsten Meyer,Helen R. P. Phillips,Jörn P. W. Scharlemann,Andy Purvis, 2018. Widespread winners and narrow-ranged losers: Land use homogenizes biodiversity in local assemblages worldwide. PLoS Biology, December 4, 2018, doi.org/10.1371/journal.pbio.2006841

(2) Felisa A.Smith, Rosemary E.Elliott Smith, S.Kathleen Lyons, Jonathan L.Payne, 2018. Body size downgrading of mammals over the late Quaternary. Science, 20 Abr 2018, Vol. 360, Issue 6386, pp. 310-313, DOI: 10.1126/science.aao5987

Para ver más imágenes de la manada de Zakouma podéis acceder a esta galería de la autora (Nina Waffenschmidt)

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