Ser o no ser (un dinosaurio) esa es la cuestión

Vivimos instalados en el coronavirus desde hace muchas semanas. Y un mantra recurrente en este tiempo es reivindicar el valor y el papel de la ciencia en nuestro mundo. Lógico, solemos acordarnos de lo mal que tratamos a alguien cuando de pronto más lo necesitamos. No voy a reivindicar aquí que todos debamos saber mucho de ciencia (inasumible e innecesario), pero si poner el dedo en la llaga de lo muy poco que sabemos la mayoría. Hoy no hablaremos aquí de la COVID-19 (ufff, que suerte, dirán algunos). Hoy hablaremos de Elessaurus gondwanoccidens. O mejor dicho, hablaremos de lo que no es. Y para empezar les plantearé un pequeño reto…

Imaginen que les pregunto qué hay en la imagen izquierda y qué en la imagen derecha que encabeza este texto. Tras realizar un exhaustivo sondeo aleatorio entre 1.000 personas (vale, no lo he hecho, pero les aseguro que el resultado es fiable) los resultados son muy esclarecedores. Un 97% de los encuestados confirma que la imagen de la izquierda es Leo Messi (he aceptado como correcta la respuesta ‘un futbolista’). Un 73% confirma también que el de la derecha es un dinosaurio (vale, los porcentajes también me los he sacado de la manga, licencia del que escribe).

Confundir a Leo Messi con cualquier otro jugador nos parecería un error imperdonable. Confundirlo con un político, un actor o un presentador de TV nos haría caer al nivel del subsuelo. Sin embargo confundir un dinosaurio con cualquier animal prehistórico parece algo trivial. Como confundir un virus con una bacteria o un cometa con un asteroide. Se trata de conceptos relativamente básicos de ciencia que para una parte importante de la población quedan aún muy lejos de los campos de fútbol (o de las plataformas de televisión).

Aprovecharé pues este extraño momento planetario en el que todos nos acordamos del valor de la ciencia (incluidos los antivacunas, fíjense que ironía). Y lo haré recuperando a ese bicho de nombre tan impronunciable (Elessaurus gondwanoccidens) para, al menos, poner un poco de luz sobre una de esas confusiones habituales. Han acertado (era fácil)… la de los dinosaurios.

Qué no es un dinosaurio

En ocasiones resulta mucho más sencillo para definir algo empezar explicando todo aquello que no es. El truco permite excluir mucha paja y dejar por el camino numerosas  ideas preconcebidas. Así pues empecemos diciendo lo que NO es un dinosaurio:

  • Un animal extinto no es necesariamente un dinosaurio: la historia del planeta está repleta de seres de todo tipo que han desaparecido y eso no los convierte en dinosaurios.
  • Un animal prehistórico no es necesariamente un dinosaurio: tampoco la época en que viviera un animal (por antiguo que sea) lo equipara a la categoría de dinosaurio.
  • Un reptil prehistórico extinto tampoco es necesariamente un dinosaurio: ni se imaginan la cantidad de reptiles desaparecidos hace millones de años (y menos años) que no son dinosaurios.

Con ese simple ejercicio acabamos de eliminar de la lista a miles de especies prehistóricas desaparecidas. No digo que todas ellas sean consideradas por muchos dinosaurios, pero no es menos cierto que no es inhabitual encontrar confusiones al respecto. Les aseguro que no será la primera ni la última vez que un medio publica la imagen de un un pterosaurio (un reptil que volaba) o de un ictiosaurio (un reptil parecido a un delfín) y los identifica como dinosaurios. Errores ‘justificables’ dirán algunos. Tal vez. ¿Justificaríamos a un medio que dijese que Messi es jugador del Betis? ¿O que dijera que Trump es el primer ministro del Reino Unido? Me temo que no.

Esto nos llevaría al recurrente tema de la falta de especialistas en ciencia en muchos de los medios de comunicación. Y de rebote a la falta de rigor en mucha de la información que se publica (ni siquiera se contrasta su fiabilidad). Y bueno, al fin y al cabo, dirán algunos, nada diferente de lo que ocurre con una parte importante de la información que se genera ahora en el mundo (política, económica, social o deportiva). ¿Cuánto de lo que se dice es cierto? ¿Cuánto mala interpretación? ¿Y cuánto directamente mentira o manipulación? Mejor cerremos esta caja de Pandora.

Imagen de Tumisu en Pixabay

Un dinosaurio es un dinosaurio

Esto iba de dinosaurios, ¿recuerdan? Pues bien, para serles sinceros no les aburriré ahora intentando trasladar aquí las características que definen a un dinosaurio. La ciencia es a veces arisca en sus conceptos y ponernos a hablar aquí de taxonomía, filogenética, fenestras craneales o articulaciones pélvicas seguro hará salir huyendo a la mayoría. Usen la red para buscar, ahora hay tiempo para ello, y descubran el fascinante pasado de nuestro planeta. Verán que, más allá de los dinosaurios, la riqueza de la vida en la Tierra supera todo lo que muchos pueden imaginar. 

Un dinosaurio no es cualquier cosa antigua y extinta (aquí además les recuerdo que los dinosaurios voladores siguen existiendo). De igual modo que un hombre prehistórico no es por definición un ser atrasado y falto de inteligencia o cultura (busquen acerca de todo lo que sabemos ahora de los neandertales). Pero tampoco un comunista es un señor que solo aspira a la revolución mundial o un derechista alguien que quiere poner campos de concentración.

Desvirtuar el significado de los conceptos acaba desvirtuando el sentido de la realidad. Todo se confunde o se vuelve relativo. Y en un mundo tan hiperglobalizado e hipercomunicado eso se convierte en una peligrosa arma de distorsión. Sirva este pequeño texto de hoy para reivindicar una vez más la importancia del buen uso de los conceptos. Importante en ciencia, pero también en cualquier otro campo de nuestra vida.

Postdata (con moraleja)

Para el 3% que no sabía que el de la izquierda era Leo Messi ya les adelanto que su vida no será mejor ni peor después de saberlo. No se preocupen. Para el 73% que dijeron que el de la derecha era un dinosaurio (en realidad es un reptil arcosauromorfo fósil recién descubierto en Brasil) pues tampoco, para ser sinceros.

Es una utopía pretender que todo el mundo sepa de todo. Pero es importante aceptar individualmente que eso ocurre. No lo sabemos todo. Ni siquiera sabemos un poco de todo. Con suerte habrá quien sepa mucho o bastante de algo. La próxima vez que les pidan opinión de algo o discutan con alguien, recuérdenlo. Aceptarlo y actuar en consecuencia nos haría a todos un poco mejores.

2 comentarios en “Ser o no ser (un dinosaurio) esa es la cuestión”

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