¡Sorpresa! Esperábamos el Antropoceno, y llega el Megalayense

Hace tiempo ya que corre por el mundillo científico el uso del término Antropoceno. Desde algunos ámbitos se ha propuesto tal término para definir una supuesta nueva época geológica. Sería la sucesora del actual Holoceno, la época en la que vivimos desde hace más o menos 11.700 años. El Antropoceno vendría a representar el culmen del papel del ser humano en nuestro planeta. Por primera vez una época geológica vendría determinada por el papel del hombre y su influencia en el medio natural. Y cuando casi todo el mundo (menos quienes deben decidirlo) daban por sentado que tarde o temprano sería así… zas en la boca. Señoras y señores les presentamos al Megalayense, el primer intervalo geológico vinculado (más o menos) a acontecimientos de origen humano. Para más información, pasen y vean.

Organizando la historia (del hombre)

No entendemos nuestra vida sino es en base a un orden. Hablamos de nuestra infancia, juventud, madurez y vejez. Cada fase tiene sus propias características y particularidades: físicas y emocionales. Hay rasgos fisiológicos y psicológicos que caracterizan a cada una. Es más, no nos conformamos solo con esas fases. Significamos fechas concretas que tiene un valor para cada uno de nosotros. Nuestro nacimiento, el día que nos graduamos, nuestro primer trabajo o cualquier hecho importante que marcara nuestra vida. En el fondo somos una secuencia ordenada de hechos y fechas (no se depriman… la culpa es de los calendarios y las agendas).

Si trascendemos del individuo y pasamos a las sociedades y las civilizaciones veremos que el panorama no es muy distinto. La historia de la humanidad necesita también de un orden y una estructura para ser comprendida. De nuevo hechos y fechas se suceden hasta construir un entramado complejo al que hemos convenido en llamar ‘historia’. Exacto, esa asignatura que en el colegio tanto gustaba a unos y adormilaba a otros (yo era de los primeros que lo sepan). Y también llegó el momento en que se hizo necesario organizar este entramado para hacerlo más entendible.

Allá por el final del siglo XVII un (hoy) olvidado profesor alemán llamado Christophorus Cellarius decidió ponerse manos a la obra. Repasó la historia conocida hasta ese momento y decidió dividirla en Antigua, Media y Moderna. ¿Les suenan esas divisiones? Correcto, lo sé, les hace volver al colegio. La división de este buen hombre cuajó y con el tiempo se generalizó su uso. Luego otros estudiosos la completarían con otros períodos anteriores (Prehistoria) y posteriores (Contemporánea). Et voilà!!! Ya tenemos el temario completo de nuestro manual de Historia Universal.

Organizando la historia (de la Tierra)

El siguiente paso en el devenir ‘organizativo’ de nuestra especie fue buscar un modo similar de abordar la historia de nuestro planeta. Si lo humano se medía en siglos, lo planetario iba de millones de años. Obviamente a los historiadores les venía demasiado grande. Esto era tarea de los geólogos. Individuos aguerridos capaces de hacer hablar a las piedras y contar su historia. A principios del siglo XVIII un geólogo inglés llamado Charles Lyell (considerado el padre de la geología moderna) planteó ya la necesidad de crear una escala de tiempo geológico. Es decir, una secuencia ordenada de intervalos que permitiera organizar y estudiar toda la historia geológica de nuestro planeta.

Como siempre que alguien propone una nueva (y buena) idea, a partir de ese momento todo fue muy rápido. Los geólogos se pusieron manos a la obra con entusiasmo y en pocas décadas tuvimos nuestro pasado perfectamente organizado. Nombres como Eón, Era, Período o Época geológicas se volvieron de uso común. Y con ellas Mesozoico, Cámbrico, Jurásico o Pleistoceno nacieron y se hicieron populares incluso entre los no científicos. La ciencia estaba ‘on fire’ y de pronto empezaron a acumularse datos y más datos rescatados de un pasado remoto. Estratos, fósiles, rocas, huellas… todo empezaba a ser un libro con incontables páginas que rellenar. De pronto todo se volvió un poco caótico.

 

Así (mas o menos) se suceden los estratos geológicos, aunque como los continentes se mueven muchas veces los estratos ni están todos, ni están tan bien ordenados y ni siquiera están en posición horizontal (un lío vamos)

 

Poniendo un poco de orden (que al final siempre viene bien)

Allá por 1961 los geólogos del mundo decidieron que tocaba ya organizarse un poquito. Se creó entonces la Unión Internacional de Ciencias Geológicas. Un foro único y global donde compartir y discutir sobre geología. Parece mentira lo fácil que es ponerse de acuerdo cuando lo que prima es el interés por el conocimiento (ahora me he venido un poco arriba, lo reconozco). Una vez organizados, que pese a todo lleva su tiempo, en 1974 tomaron una importante decisión. Crearon la Comisión Internacional de Estratigrafía (ICS) con un cometido principal: establecer una escala de tiempo geológico para nuestro planeta. Una escala rigurosa, documentada, consensuada y válida para todo el mundo.

La idea era reunir todos los datos disponibles y unificarlos o correlacionarlos para obtener una escala temporal única. Una escala que, además, tuviera en cuenta datos climáticos y biológicos. Un montón de ramas de la ciencia se pusieron manos a la obra: geología, estratigrafía, paleontología, geoquímica, paleobotánica, paleoclimatología… El resultado fue la llamada ‘Escala del Tiempo Geológico‘, una tabla de referencia en permanente revisión y actualización.

La Comisión se reúne periódicamente y establece grupos de trabajo interdisciplinares que se encargan de mantener al día todo el trabajo. Se asigna un grupo para cada nuevo estudio o revisión. Existe ahora mismo, por ejemplo, un grupo destinado a estudiar la conveniencia o no de que exista el ‘Antropoceno’. El trabajo de estandarización es realmente muy completo. En 2006 se estableció un patrón de colores (en formatos CMYK y RGB) para cada intervalo geológico (actualmente hay unos 185). Y desde 2013 la Escala se publica en numerosos idiomas.

Bienvenidos al Megalayense

Tomen nota. Hasta ahora vivíamos en la época Holocena del período Cuaternario, dentro de la era Cenozoica del eón Fanerozoico. ¿Complicado? Pues ahora, además, gracias a la ICS, podemos añadir al inicio de todo que pertenecemos a la edad Megalayense. Es algo así como si dieran su dirección: calle, número, escalera, piso, distrito postal, localidad, provincia, país. Pero en versión geocronológica. Tiene su encanto.

¿Y qué es eso del Megalayense? Muy fácil. Hasta ahora el Holoceno (recuerden, la época en que vivimos y que empezó hace 11.700 años) se dividía en tres edades: Holoceno inferior, Holoceno Medio y Holoceno Superior. Nombres insulsos, aburridos, sin personalidad. Ahora han pasado a ser oficialmente Groenlandiense, Northgrippiense y Megalayense. ¿Cuestión de marketing geológico? Pues no. Básicamente significa que los geólogos han conseguido establecer con cierta exactitud el punto de paso de una edad a otra. Y para eso han identificado un lugar en el mundo donde existen unas rocas o estratos (sección estratotipo le llaman) donde se puede verificar con exactitud ese cambio. La edad suele recibir el nombre de ese sitio. El Megalayense tiene su sección estratotipo en el estado indio de Megalaya.

 

Escala del Tiempo Geológica versión 2018/07 (ICS)

 

Trilobites, moluscos y humanos

Muchos de las secciones estratotipos están directamente relacionadas con la paleofauna (fauna antigua). La presencia o ausencia de tales o cuales fósiles marca muchas veces el límite entre una edad y otra. Y eso es porque los cambios repentinos en el tipo de fauna son indicativos de modificaciones importantes en el entorno. Cambios geológicos, climáticos, subidas o bajadas del nivel marino. Y son esos cambios los que marcan el devenir de la Escala de Tiempo Geológico.  Y es ahí donde este ‘nuevo’ Megalayense tiene otra peculiaridad notable.

Los geólogos señalan el inicio del Megalayense hace 4.200 años. Justo en ese punto han identificado, estudiando los estratos, un importante cambio ambiental. Un enfriamiento planetario global unido a un acusado descenso de las precipitaciones monzónicas durante un largo período de tiempo. Un prolongado evento de sequías que habría causando profundas crisis a las incipientes civilizaciones del Mediterráneo, Oriente Medio, valle del Indo y la antigua China. Sería, por tanto, la primera vez hasta ahora que un evento directamente relacionado con el hombre forma parte de la definición de una edad geológica.

¡Ya era hora!, dirán algunos. Basta ya de tanto protagonismo para trilobites, foraminíferos o moluscos. Ya tocaba que alguna vez fuéramos nosotros los ‘referentes’. Bravo, pues. Ya estamos al nivel de todos ellos. Cierto, pero tal vez un día no nos guste tanto ese protagonismo. Los tiempos geológicos no son los nuestros. Tal vez dentro de varios siglos cuando la ICS se reúna para poner nuevos nombres al tiempo que vivimos tengan un serio dilema. ¿Y si tras el Megalayense viene el Plasticiense? ¿O el Petrolense? Esperemos que no el Basurense o el Nuclearense.

Postdata: ¿y con la historia qué?

En este caso no existe una ICS que vaya estructurando de forma ordenada y consensuada los procesos históricos. Queda más majo que cada país, grupo social o cultural vaya contando y estudiando su pasado y lo presente como mejor le convenga. Eso sí, todos en el saco de la Edad Contemporánea, por ahora. Tal vez en un futuro alguien decida que las dos guerras mundiales (o una en dos partes) o la caída del régimen comunista o la globalización económica y cultural de planeta son hitos clave. Lo suficientemente trascendentes como para inaugurar otra época. Tampoco aquí lo tendremos fácil. ¿Edad Digital? ¿Edad Corrupta? ¿Tal vez la Edad de la Postverdad? Menudo dilema y menuda responsabilidad.

Que tranquilidad da saber que estamos en el Megalayense… pese a Trump, el Brexit y el VAR.

 

Addenda

Para los que os apasione el tema desde este enlace podéis descargar (en formato PDF o JPG) las últimas versiones de la ‘Escala del Tiempo Geológico’. Encontraréis la versión recién publicada con el Megalayense incluido (v 2018/07), así como las últimas versiones oficiales en español (v 2015/01) y en español hispanoamericano (v 2017/02). Da para hacerse un bonito poster con el que decorar vuestro estudio 😉

 

 

1 comentario en “¡Sorpresa! Esperábamos el Antropoceno, y llega el Megalayense”

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