Aventuras y desventuras de un robot (o dos) en Marte

Se abre el telón. Se apagan las luces. Empieza la proyección. El bueno de Matt Damon está atareado haciendo sus labores como buen astronauta en la superficie de Marte, junto a sus compañeros. De pronto una violenta tormenta de arena desencadena su furia sobre la expedición. En apenas unos instantes pasamos del ‘parece que el tiempo se pone feo’ al ‘sálvese quien pueda’. Todos logran largarse del planeta salvo el pobre Damon, que tendrá que hacer gala de todos sus recursos para sobrevivir. Se cierra el telón (obviamente no voy a contarles aquí la película, ni a los que ya la vieron ni a los que incompresiblemente no la han visto aún).

De nuevo se abre el telón. Dos pequeños vehículos robóticos trabajan afanosamente en la superficie marciana. También a ellos la atmósfera marciana ha decidido ponerlos a prueba (que ganas de tocar las narices, dirán algunos). Una tormenta de arena descomunal se abate sobre ellos. En este caso no hay escapatoria. Los dos ‘Damons robóticos’ deberán hacer frente a la tormenta por sus medios. Esta vez no cerramos el telón…

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Julio Verne, Cthulhu y la basura espacial: un cóctel de ciencia y literatura

Nuestro planeta es un rico compendio de lugares extraños y singulares. Muchos de ellos los clasificamos por sus récords: el monte más alto, la fosa más profunda, el río más largo, el desierto más caluroso o el punto más frío. Pero tal vez el más curioso de todos sea el conocido como Punto Nemo, el lugar más inaccesible del mundo. El punto más alejado de tierra firme que existe. Un curioso rincón donde nos están esperando Julio Verne, la mítica criatura Cthulhu y un puñado de basura espacial. Un peculiar cóctel de ciencia y literatura.

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