La última gran manada de elefantes o cómo estamos haciendo pequeña la biodiversidad

La inusual imagen que encabeza este texto es dolorosamente hermosa. Inusual porque se trata de la mayor concentración de elefantes que subsiste en el mundo. La integran unos 650 individuos que, pese a formar parte de varias manadas, conforman una única comunidad en el parque nacional de Zakouma (Chad). Dolorosa porque nos retrotrae a un pasado no demasiado lejano donde esta imagen podía ser habitual en muchos lugares de África. Se calcula que en apenas un siglo se ha perdido más del 90% de la población de elefantes del mundo. Nuestro mundo se vuelve cada vez más pequeño.

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Proteger a las especies no siempre es sencillo

Vivimos en un mundo complejo. No resulta nada fácil compaginar las necesidades de grupos, sociedades y culturas tan diversos. Queremos seguir progresando (algunos más que otros) aún a costa de los sacrificios que eso supone para el planeta. Queremos preservar la integridad de la naturaleza (algunos más que otros) a pesar de las dificultades que eso conlleva. Anhelamos un mundo más verde. Una atmósfera más limpia. Salir al campo y verlo lleno de mariposas. Mirar al cielo y seguir el vuelo de las golondrinas. Nuestros árboles llenos de gorriones. Pasear por el bosque y encontrarnos un oso hambriento. Nadar en las cristalinas aguas de un río y que aparezca un cocodrilo de 5 metros. Alto, alto, alto… ¿qué está pasando aquí? Pues algo a lo que tendremos que empezar a acostumbrarnos.

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La segunda extinción de los dinosaurios (está pasando)

¿Es un nuevo modelo de telescopio? ¿Un sistema de focos del Mundial de Rusia? ¿Tal vez un panel publicitario de una marca de pinturas? Nada de todo eso. Fíjense bien. Se trata de una curiosa estructura mitad obra de arte, mitad vivienda para vencejos (un ave parecida a las golondrinas y muy común en Europa). Está instalada en un parque público de Cambridge, Reino Unido. Coloreada como un sol poniente, la estructura está formada por 221 ‘cajas’. Un centenar de ellas están habilitadas como nidos para vencejos. Podríamos decir que es algo parecido a un edificio de apartamentos de ‘protección oficial’. Su objetivo: ayudar a recuperar esa especie, que en los últimos 20 años ha perdido sólo en el Reino Unido el 50% de sus parejas reproductoras. 

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Cuando la extinción forma parte del negocio: la vaquita marina

Tal vez sea este uno de los casos más flagrantes de hipocresía humana o de lo que como especie somos capaces de hacer. La vaquita marina, el mamífero marino más pequeño del mundo, está a las puertas de su extinción. Y la culpa no es del cambio climático, ni de la contaminación, ni de ningún factor natural o biológico. Es simplemente fruto de la suma de la superstición, la avaricia y la dejadez humanas. La cuenta atrás para la vaquita corre inexorablemente y nada ahora mismo parece indicar que se vaya a detener.

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Fotos con historia: la tragedia australiana

La imagen esconde una pequeña gran tragedia. Un pequeño ualabí yace muerto junto al cadáver de su madre. Ella murió en una carretera cerca de Exeter (Tasmania, Australia) víctima de uno de los miles de atropellos de animales que se producen anualmente en la zona. Su pequeña cría permaneció junto a los restos de su madre hasta caer vencida por el hambre y la desprotección. Se calcula que hasta un millón de animales salvajes podrían morir al año por este tipo de accidentes sólo en la isla de Tasmania. La biodiversidad australiana corre peligro.

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Bienvenidos a la extinción o cómo ver arder la Biblioteca de Alejandría

Hace apenas dos meses murió Sudán. Era el último macho de rinoceronte blanco del norte que quedaba en el mundo. Sólo le sobreviven dos hembras: una hija y una nieta. Ambas viven en la reserva keniata de Ol Pejena, vigiladas las 24 horas del día por guardas armados. ¿Y el resto de los miembros de esta subespecie de rinoceronte? Progresivamente abatidos en las últimas décadas por cazadores furtivos. Exterminados al amparo de una estúpida creencia que atribuye poderes sanadores a sus cuernos. Es 23 de mayo de 2018. Bienvenidos a la extinción en directo.

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Moby Dick y el Índice de Desarrollo Humano

Hace ahora unos 100 años los círculos literarios norteamericanos rescataron del olvido una novela de Herman Melville, un desafortunado escritor fallecido en 1891. La obra era una mezcla de crónica técnica sobre la caza de ballenas y de novela de aventuras. La lucha entre un viejo capitán y un gran cachalote blanco. Casi todo el mundo conoce la historia (‘Moby Dick’) y el trágico final de la tripulación del ballenero ‘Pequod’. La ‘bestia’ venciendo al hombre. Pura ficción. La realidad es demasiado diferente. Sólo en el siglo XX el hombre acabó con la vida de cerca de 3 millones de ballenas.

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Del Holoceno al Antropoceno, de la Sexta Extinción a la Primera Exterminación

La Comisión Internacional de Estratigrafía (unos señores que discuten de rocas) tiene sobre su mesa un curioso reto. Deben determinar si vivimos ya en una nueva época geológica: el Antropoceno. La capacidad del hombre para modificar su entorno geofísico ha llevado a plantearse este curioso dilema científico. Por primera vez un período geológico podría venir determinado por la actuación de una especie biológica. Tal vez deberíamos aprovechar también el momento para dejar de hablar de la Sexta Extinción y hablar de la Primera Exterminación.

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Mangabey de corona blanca

El mangabey de corona blanca (Cercocebus atys lunulatus) es un primate arborícola originario de las selvas húmedas que rodean al sistema fluvial del río Volta (Ghana, Costa de Marfil y Burkina Fasso). Inicialmente se le consideró una subespecie del mangabey de collar blanco (Cercocebus torquatus) y luego del mangabey gris (Cercocebus atys). Actualmente se lo considera una especie propia (Cercocebus lunulatus).

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